Recuerdo a Isabela.
jueves, 21 de octubre de 2010
Girar la Casa - Modos; 1 - Sobre Isabela
miércoles, 13 de octubre de 2010
Una reflexión sobre el arte postmoderno del siglo XXI
Tras dos meses de viaje por Europa recorriendo muchos de los museos mas importantes del mundo me vino la necesidad de escribir algunas reflexiones sobre el arte del nuevo milenio.
Hoy el arte postmoderno esta viejo. Es que parece que luego de pasar por la provocación, la desidia, la amalgama de elementos incompatibles que sin embargo juntos bajo el ala de un museo generan nuevos sentidos, ha quedado demasiado obsoleto. Lejos quedaron las iniciativas de los grupos que promulgaban el ready-made. También la fotografía provocativa sobre todo en su pulsión por mostrar lo in mostrable a través de elementos rechazados por naturaleza como la flagelación del cuerpo o la tortura. A su vez, el video-arte con su constante inocencia sobre la contingencia propia del medio que utiliza haciendo un uso demasiado infantil de su dispositivo. Todos se quedaron sin ideas finalizando la primera década de este siglo.
El problema, creo, no tiene que ver únicamente con el uso desinteresado y superfluo de la especificad de cada área artística sino con una falta de potencialidad y contenido sobre el mensaje que se busca. El avance tecnológico y democratizado de los medios de producción de imágenes ha servido sobre todo para la propagación hacia el infinito de nuevas y nuevas formas de expresión y sobre todo para la apertura de mundos y vivencias que hasta hace no mucho nos parecían lejanas o imposibles. Lo que antes podía ser tabú hoy ya es moneda corriente y lo que podía ser abstracto o incomprendido hoy esta tan asimilado por el sistema caníbal de cualquier idea innovadora que cuando los artistas buscan generar un impacto con una obra (sea esta instalación, pintura, fotografía, video o por que no también el cine) quedan prácticamente repetidos e incluso livianos frente a la realidad.
Si hace unos años ver a una mujer infligiéndose dolor cociéndose la piel con hilo de zurcir o todo un rejunte de latas de basura dispuestos en una red podrían significar una búsqueda artística por mostrar la realidad a través de la provocación, el arte de hoy que repite estos patrones se vuelve absolutamente insulso. A eso hay que sumarle, en el caso del videoarte, una falta de recursos netamente videográficos (y entiéndase esto como las especificidad única y propia del medio del video diferente de la del cine) y su utilización tan pobre sobre la obra realizada. La sensación que da al ver algunas de las obras de video artistas es que en pleno auge de la democratización del video y su multiplicidad a través de Internet, ellos no encuentran exactamente como plasmar conceptos sin caer en la abulia que produce ver una pieza audiovisual cualquiera cuando posee tan baja calidad visual.
Algo parecido sucede en la plástica cuando vemos grandes montajes de obras que intentan movilizar al público pero solo consiguen la mirada absorta y muchas veces condescendiente y snob de un sector que solo la valora por encontrarse en ese refugio del arte.
Es el arte el que tiene que descubrir los signos de los tiempos y plasmarlos para que puedan ser vistos. Es el arte el que tiene que encontrar las nuevas formas de decir lo prohibido pero siendo consecuentes con su propia historia. Estamos en un tiempo donde parece que todo esta dicho y que no hay nuevas formas de expresar lo ya expresado. La repetición y la reproducción en serie amenazan con una quietud muy poco productiva y sobre todo arriesgada con profundidad de mensaje.
Hoy el arte, creo, debe dar un paso mas, dejar de reinventar lo pasado y bucear en lo profundo del riesgo pero conociendo a la perfección la especificidad técnica de cada medio. La provocación producida por el tabú o lo incomprensible de lo abstracto ya no son elementos suficientes para lograr ese efecto deseado cuando la realidad globalizada y “tecnocratizada” absorbe, re significa e incluso muchas veces mejora la obra en si misma. Creo en mi opinión personal que hoy el arte tiene que encontrar nuevas formas y nuevos contenidos para explicar lo más profundo del propio individuo y su lugar en este nuevo mundo. Es decir, no mostrar lo provocativo por el hecho de buscar una reacción superficial y exterior sino mostrar el interior del hombre y su vida en la sociedad dentro de un siglo que lo deja a la intemperie frente al tsunami del mundo globalizado.